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Repsol Ciudad del Transporte

Hay proyectos que no consisten en instalar mobiliario.
Consisten en transformar por completo la manera en la que un espacio vende.

El proyecto de Repsol Ciudad del Transporte es un ejemplo claro de cómo trabajamos en Távole Retail: metodología, visión comercial y ejecución milimétrica para convertir metros cuadrados en rendimiento.

Del plano a la visión: diseño 3D con intención comercial

Todo comenzó con el desarrollo técnico en 3D. No se trataba simplemente de distribuir estanterías, sino de estudiar flujos de circulación, puntos calientes, zonas de impulso y áreas estratégicas como el bloque refrigerado o el espacio “Cool & Go”. El diseño permitió anticipar cómo se movería el cliente dentro de la tienda, qué vería primero y cómo interactuaría con cada categoría de producto.

Esta fase aporta al cliente algo fundamental: claridad antes de invertir. Poder visualizar el espacio con precisión elimina incertidumbre, reduce errores en ejecución y permite tomar decisiones con una perspectiva comercial realista. No es un dibujo, es una simulación estratégica del rendimiento futuro del punto de venta.

Renderizado: convertir la idea en realidad tangible

Los renders llevaron el proyecto un paso más allá. La iluminación lineal suspendida, el contraste de materiales, la presencia sólida del bloque de refrigeración y la integración visual desde la fachada acristalada comenzaron a dar identidad al espacio.

Aquí el cliente no solo entiende el proyecto, lo siente. Percibe cómo su tienda transmitirá modernidad, orden y coherencia con la marca Repsol. Esta fase genera seguridad, porque convierte la planificación en algo emocionalmente tangible y alineado con la imagen corporativa.

Montaje: donde la precisión marca la diferencia

La fase de instalación es el momento en el que todo cobra forma. Góndolas centrales perfectamente alineadas, murales refrigerados integrados como elemento protagonista, lineales murales ajustados a la arquitectura curva del espacio, iluminación LED incorporada en estanterías para potenciar la exposición.

Durante el montaje, el cliente experimenta algo clave: control y profesionalidad. La coordinación técnica, el cumplimiento de plazos y la ejecución cuidada minimizan tiempos de intervención y garantizan que cada decisión tomada en el diseño se materialice exactamente como fue concebida. Es el paso de la teoría al rendimiento estructural.

Implantación final: el efecto WOW con sentido comercial

Cuando el producto entra en escena, el proyecto revela su verdadero potencial. Las zonas de “Refrescos” y “Cool & Go” adquieren protagonismo visual inmediato, el área de Accesorios y Motor se organiza con claridad categorial y las góndolas centrales invitan al impulso de compra. La iluminación acompaña el recorrido y la visibilidad desde el exterior convierte la tienda en un escaparate activo.

Aquí el beneficio ya no es técnico, es comercial. El espacio vende mejor, guía al cliente de forma intuitiva y eleva la percepción de calidad del establecimiento. El local deja de ser un simple punto de paso para convertirse en una experiencia ordenada, moderna y rentable.

El antes y el después: más que una transformación estética

Las imágenes comparativas hablan por sí solas. Donde antes había un espacio neutro, ahora existe un entorno estructurado, coherente y preparado para maximizar cada metro cuadrado. La intervención no solo mejora la imagen, sino que optimiza la operativa diaria y refuerza el posicionamiento del negocio.

En proyectos como Repsol Ciudad del Transporte se demuestra que el mobiliario comercial no es un elemento decorativo. Es una herramienta estratégica que influye directamente en la experiencia de compra y en la cuenta de resultados.

Implantación final: el efecto WOW con sentido comercial

Cuando el producto entra en escena, el proyecto revela su verdadero potencial. Las zonas de “Refrescos” y “Cool & Go” adquieren protagonismo visual inmediato, el área de Accesorios y Motor se organiza con claridad categorial y las góndolas centrales invitan al impulso de compra. La iluminación acompaña el recorrido y la visibilidad desde el exterior convierte la tienda en un escaparate activo.

Aquí el beneficio ya no es técnico, es comercial. El espacio vende mejor, guía al cliente de forma intuitiva y eleva la percepción de calidad del establecimiento. El local deja de ser un simple punto de paso para convertirse en una experiencia ordenada, moderna y rentable.

El antes y el después: más que una transformación estética

Las imágenes comparativas hablan por sí solas. Donde antes había un espacio neutro, ahora existe un entorno estructurado, coherente y preparado para maximizar cada metro cuadrado. La intervención no solo mejora la imagen, sino que optimiza la operativa diaria y refuerza el posicionamiento del negocio.

En proyectos como Repsol Ciudad del Transporte se demuestra que el mobiliario comercial no es un elemento decorativo. Es una herramienta estratégica que influye directamente en la experiencia de compra y en la cuenta de resultados.